“Ted McKay estaba a punto de pegarse un tiro en la sien cuando el timbre de su casa empezó a sonar con insistencia”
Tras la puerta, un completo desconocido que le ofrece una última salida, la posibilidad de seguir adelante. Un par de párrafos y Axat lo vuelve a hacer. En la misma medida en que Ted se va liberando, el lector va quedando atrapado en una madeja de circunstancias que iremos desentrañando poco a poco junto al protagonista, pasando por la incredulidad y la elaboración de teorías cada vez más complejas, que resultarán más o menos atinadas dependiendo de cuánto sepamos leer entre líneas. Porque todo está sobre la mesa desde el principio, a pesar de los giros imprevistos y los continuos cambios en la forma de enfocar la historia de Ted, si uno sabe buscar, encuentra.
“La última salida” bebe del thriller psicológico más clásico, con una atmósfera oscura y opresiva y unos personajes volubles y carismáticos, llenos de aristas, como prismas que no permiten ver todos sus lados de un vistazo, sino que han de girar y moverse para permitirnos conocerlos. Al respecto de la trama, es necesario acercarse a ella desde la más absoluta inocencia, si puede ser sin leer siquiera la sinopsis, predispuesto a dejarse llevar, para disfrutar de la historia como merece. Si alguien pretende desvelaros algo, pateadlo y corred.
El estilo de Axat se mantiene, como en sus anteriores novelas, ágil y muy cinematográfico, aunque sí se aprecia una cierta evolución, una madurez progresiva desde la prometedora “El aula 19” a esta “La última salida”, más pulida, más honda y más redonda. Vuelve a repetir, también, con ese golpe de efecto final que te deja noqueado durante días. Igual que me ocurrió con “El pantano de las mariposas”, la resaca post novela ha sido brutal. En ambos casos tuve que volver atrás, releer y tratar de dar con la trampa. Pero ya os digo que en ninguna de las dos historias la encontré. Todo estaba ahí, y había que saberlo ver.
Los que no la hayáis leído, imagino, estaréis saturados y hasta cansados de ver esta novela por todas partes. Espero que eso no condicione vuestra lectura ni vuestras expectativas. Espero de verdad que os animéis a darle una oportunidad, a esta o a cualquiera de las anteriores novelas del autor, porque os veréis en la obligación de añadir el nombre de Axat a vuestra lista de autor que hay que leer siempre que publique.






