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lunes, 21 de julio de 2014

"Las mariposas aletean tres veces al atardecer", por Raúl Frías.

Ahí estaba yo. Domingo por la tarde. Un calor de mil demonios. Acababa de terminar el libro que tenía entre manos y el lunes empezaba una lectura conjunta. Me tentó la idea de hacer trampa y empezar antes de tiempo, pero ése pequeño poso de bondad que aún queda en mí me animó a echar un vistazo a la tienda virtual y buscar algo breve que leer. Ahí me topé con un título así de sugerente. Las mariposas aletean tres veces al atardecer. 49 páginas. Cuando me di cuenta, y casi sin haber leído la sinopsis, mi dedo ya estaba clicando en Comprar.

El encargado de mantenimiento Horace Smith despierta en una sala a oscuras. No recuerda quién es, dónde está, ni cómo ha llegado hasta ahí. Un comienzo que me recordó instantáneamente a ése famoso juego en línea llamado Crimson Room, una aventura gráfica en la que el jugador se encuentra en una habitación desconocida, sin saber cómo ni por qué ha llegado hasta ahí, y en la que tendrá que recopilar y usar distintos objetos para lograr salir.

A pesar de mi primera impresión, los derroteros no van exactamente por ahí y nuestro Horace Smith se encontrará inmerso en un mundo onírico, poblado de simbolismos que habrá de interpretar para dar sentido a lo que le está ocurriendo. Como en un inacabable día de la marmota, o como en aquel fabuloso capítulo de Expediente X, Monday, en el que Mulder amanece una y otra vez en una cama que pierde agua, Horace volverá a despertar una y otra vez en el mismo lugar. Serán los detalles cambiantes, los distintos desarrollos de cada ensoñación los que nos conducirán a la revelación final, que he de decir, me ha parecido muy bien resuelta: efectiva y original a un tiempo.

Con una narración armada de frases cortas, dotando al relato de agilidad, pero valiéndose a la vez de una prosa muy cuidada y elegante, Raúl Frías muestra un estilo peculiar, propio y un tanto eléctrico. Un tono que casa perfectamente con la historia que nos está contando.

“Las mariposas aletean tres veces al atardecer” es un relato tan sugestivo e inquietante como se puede desprender de su título y portada. Una obra debut sorprendente y estimulante que se lee en un suspiro y que merece, desde luego, la pequeñísima inversión (en término de dinero y tiempo) que supone.