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martes, 12 de enero de 2016

"Revival", por Stephen King.

En 1962, Jamie Morton tiene seis años cuando se cruza por primera vez con la imponente figura del pastor Jacobs. Ambos compartirán juegos, catequesis y experimentos. En los años posteriores, un Jamie destrozado por las drogas y un Charles Jacobs dedicado a la religión como espectáculo se reencontrarán de forma intermitente, como si de alguna forma estuviesen destinados a ello.

“Revival” es una novela ciertamente intimista, nostálgica y más larga de lo que debiera ser. Le ocurre a menudo a King, que cada vez más, será cosa de la edad, tiende a recrearse  en lo accesorio. Aquí sólo hay dos personajes, el pastor Jacobs y Jamie Morton, y sobre ellos dos se sustenta la historia. El resto es puro atrezzo. Quizá por eso, el autor se entretiene en su creación, en su pasado y su presente, en que comprendamos sus circunstancias. Y a veces, especialmente en la parte central de la novela, uno tiene la sensación de que King mete paja. Un relleno para volver a recordarnos que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Tampoco es la primera vez que se mete King en el jardín de la religión. Siempre lo hace desde una óptica profundamente aterradora, desde la exacerbada fe de la madre de Carrie hasta el fanatismo in crescendo de “La Niebla”, a King le gusta exhibirla como una lacra que nos destruye y nos hace, sin duda, peores. Aquí se atreve a cuestionarla desde la base, poniendo la voz del pastor el llamado Sermón Tremebundo, y después nos ofrece la versión más mediática de la fe, la religión reconvertida en espectáculo de feria. Sanaciones, imposiciones de manos, personajes creados al servicio de un consumidor desesperado.

Y todo ello desemboca en una permanente inquietud. Esa es la sensación primera que deja “Revival”. Es incómoda, a ratos tediosa, pero sobre todo, lo que predomina por encima del resto, es la sensación de que algo va a ocurrir y no te va a gustar.

Contribuye también a ello el estilo de King, que se aleja cada vez de la imagen de autor palomitero que muchos tienen de él. Su estilo ha madurado con él, se ha hecho mayor y se torna más pulcro, más intimista. Me atrevería a decir que ciertos pasajes resultan incluso elegantes, pero no quisiera que algún intelectual despistado acabe arrancándose los ojos en esta humilde morada. Pero insisto, creo que King escribe cada vez mejor. Quizá le falte algo a “Revival” algo de nervio, más pegada, un poco más de rock’n’roll. Pero funciona en líneas generales la combinación que urde para el lector. Especialmente bien si eres un nostálgico de la infancia, de la buena música de antes o de aquellas novelas de terror con aroma a serie B.

miércoles, 29 de julio de 2015

"Mr. Mercedes", por Stephen King.

Dicen que “Mr. Mercedes” es una novela que no parece escrita por Stephen King. Quizá el cambio de género haya influido en ésa percepción, con la que no puedo estar menos de acuerdo. “Mr. Mercedes” cumple punto por punto con las características del universo King, desde la forma en que está escrita hasta el punto y final, pasando por el desarrollo de los personajes y ésa especial capacidad para convertir en espeluznante lo cotidiano. Y por si acaso a alguien le quedaban dudas, King nos va dejando pequeñas migas de sus personajes y obras más emblemáticas, de los que fácilmente reconoceréis, aún sin ser devotos de su obra, al payaso Pennywise y a Christine.

Lo mejor de “Mr. Mercedes” son sin duda sus personajes. Y eso que no, no hay nada nuevo bajo el sol. El inspector retirado Hodges es un tipo aburrido, obeso, apático, cansado. Su némesis, Bradley, es un pequeño Norman Bates que contiene tanto del clásico de Alfred Hitchcock como del personaje de la serie de la A&E interpretado por un fabuloso Freddie Highmore. Hasta la madre de Bradley podría ser ésa seductora Vera Farmiga de “Bates Motel”. Así pues, tenemos un enfrentamiento tan clásico como efectivo: el inspector retirado contra el asesino fugado. Quizá lo más novedoso sea la presencia del enemigo exhibida desde el principio. Aquí no hay que encontrar al malo, no hay que seguir pistas. Bradley, ése ser siniestro, inteligente, despliega su brutal complejo de Edipo y su absoluta carencia de escrúpulos desde las primeras páginas. Y lo peor, se nos muestra como un ser anodino. Lo más inquietante de Bradley es que podría ser cualquiera, desde el tipo que le vende los helados a tus hijos al chaval de rojo que repone discos en Media Markt.
Y junto a estos dos pilares desfilan unos secundarios pletóricos y radiantes, llenos de encanto, peculiares, salpicados de un humor necesario y oscuro. Jerome, ése encantador negro zumbón, y Holly, ésa pequeña y adorable psicótica.

El estilo de King, os lo prometo, que ya llevamos él y yo unas cuantas páginas compartidas, es el de siempre. De ése que hace que las letras se te escurran entre los dedos, en el que todo fluye y te atrapa, en el que lo cotidiano se torna primero inquietante y después atroz. Los que la habéis leído (¡gracias chicos, fue genial!) seguro que recordáis ése episodio de la infancia de Bradley que tiene que ver con un camión y una puerta de sótano, ¿verdad? A eso me refiero. A cómo King agarra los sentimientos más puros, más comunes, más sencillos y los retuerce en un giro imposible, convirtiéndolos en un acto de horror.

El ritmo de la novela me ha recordado mucho a uno de los primeros clásicos que leí de la vasta obra de King, la fabulosa “Ojos de fuego”. Un ritmo que sin llegar a ser trepidante, sin ser de ésos que te deja sin aliento, consigue enredarte y hacerte querer leer más, más, más. Un poquito más. Y ya una vez dentro del enredo, temes. No se te vaya a morir ése personaje que te encanta. Y sonríes, aunque la cosa no tenga gracia. Y aprietas los gemelos, para que Hodges y Jerome y todos ellos corran más aprisa. Ya está dentro. De eso se trata a veces esto de la lectura. De la más grata y amable evasión.

viernes, 12 de junio de 2015

Lectura conjunta "Mr. Mercedes" (Stephen King)

Teresa, Richard y yo somos fans de Stephen King desde hace muuuucho tiempo (creo que desde la primera vez que cayó en nuestras manos un libro suyo, y nos conquistó su manera de escribir, de meterte en la historia y su habilidad para crear esos ambientes asfixiantes tan característicos de él). Un día, hablando por Twitter, comentamos que no habíamos leído su última novela, Mr. Mercedes, y que teníamos curiosidad por ver cómo se desenvolvía en el género policíaco (sabiendo que, muy probablemente, mantenga su estilo, pero sin llegar a ser terror). Así que nos animamos a hacer una lectura simultánea para ir comentando por Twitter. Y ese día está llegando: El lunes 15 de junio, comenzaremos a leer Mr. Mercedes.

Sabemos que es un poco precipitado (teníamos intención de anunciarlo antes, pero el tiempo vuela y, antes de darnos cuenta, ya estamos casi a mediados de junio), o que muchos ya la habéis leído, pero… ¿queda por ahí alguien que aún no haya leído Mr. Mercedes y le apetezca hacerlo con nosotros? Como he dicho antes, comenzaremos el 15 de junio, cada uno a su ritmo, y comentando en Twitter con el hastag #leemosMrMercedes. No hay obligación de hacer reseña, cada uno es libre de hacerlo (o no) cuando quiera.

De momento ya tenemos a dos valientes que se han animado, Mónica y Patricia. (¡Bienvenidas a esta lectura triconjunta –término acuñado por Inés-, ahora, de momento quinticonjunta!). Si a alguien más le apetece participar, no tiene más que decírnoslo, junto a su nick en Twitter para teneros fichados/as.

Participantes en la lectura de #leemosMrMercedes
Mara (@MaraJSS)
Richard Rodríguez (@richard_once)
Mónica Rubio (@rubiester)
Patricia – Historias Susurradas (@HSusurradas)

martes, 26 de agosto de 2014

"Un saco de huesos", por Stephen King (Dani Filth)

Muchas gracias a Dani por aceptar la invitación. Es un regalazo para mí traeros su reseña de "Un saco de huesos", de Stephen King, para la lectura conjunta organizada en el blog. Bienvenido. Que sea la primera de muchas.


Stephen King es un autor que no necesita presentación porque es conocido incluso por aquellos que nunca han leído alguno de sus libros. Por desgracia, pertenecíaa esegrupo (los que sólo lo conocen por las pelis basadas en sus historias y por el renombre que se ha labrado con el paso del tiempo).Portanto, cuando Mara propuso la lectura conjunta de Un Saco de Huesos me apunté sin dudarlo, era la oportunidad de apreciar, degustar y de poder descubrir este afamado escritor a través de su obra.

Un Saco de Huesos es la historia de Michael Noonan, escritor de novelas, que recibe la nefasta noticia del fallecimiento de su esposa Johanna. A partir de aquí la historia se centra en las vicisitudes y el amargo periplo de Mike: “seguir su vida adelante” en medio de un duelo desgarrador, desolador, triste y cruel, así como un sinnúmero de eventos misteriosos que se desarrollan en su cabaña de Sara Risa.

“¿Y si la muerte nos vuelve locos? ¿Y si sobrevivimos a ella pero nos vuelve locos?”

Lo primero es una aclaración que considero prudente transmitir: un Saco de Huesos es una historia con un desarrollo pausado (o lento como otros prefieren llamarlo) con un despliegue de muchos detalles (y por ende muchas páginas) con la finalidad de envolvernos en un trepidante desenlace. Advertidos estáis.

Pasado este inciso puedo decir que he experimentado todo tipo de sensaciones (intriga, miedo, impotencia, agobio, etc)  y un sinfín de reflexiones de todo tipo. La forma en que el autor nos transmite el dolor de Mike por la muerte de Jo es magistral (triste y muy dolorosa) así como la forma en que nos relata todos los fenómenos paranormales que suceden a su regreso a la cabaña en Dark Score Lake (Sara Risa), donde más de uno me puso los pelos de punta (leyendo a la una de la madrugadacualquiera se sobresaltaría). Las pesadillas que tiene Mike son horrorosamente perturbadoras.

Disfruté mucho con los giros inesperados de la historia, sobre todo en los momentos donde intuía el curso de la tramay a continuación, ¡zas!, King introduce un elemento nuevoque hace la historia más compleja.

Otro aspecto que me ha fascinado es el hecho de que el protagonista es un escritor, por tantola cantidad de guiños literarios (y no literarios) es impresionante y un gran regalo para los lectores,permitiéndome conocer sus autores favoritos y sus gustos literarios.

“Dentro de cien años –había dicho- los críticos literarios de mediados del siglo XX se avergonzarán de haber ensalzado a (D.H.) Lawrence y despreciado a (W.Somerset) Maugahm.

En fin, un libro que he disfrutado mucho y estoy seguro que será el inicio de muchas lecturas del gran Stephen King. Me despido con una canción: Put your light on de Carlos Santana conEverlast.

“Cause there's a monster living under my bed
Whispering in my ear
There's an angel, with a hand on my head
She say I've got nothing to fear”