No puede ser más elocuente el título de esta novela,
“Anómalo”, escrita a cuatro manos por David Zurdo, un nombre que no será nuevo
para aquellos que frecuentáis el género de terror, y Hugo Stuven, que no es
solamente coautor, sino también director del largometraje. Pocas veces sucede,
como aquí, que novela y guión cinematográfico se escriban casi a un tiempo, sin
partir del uno hacia el otro. Una peculiaridad que se puede palpar en la
lectura de la novela, que cuenta además con epílogo del protagonista del filme,
Lluís Homar.
Quiero puntualizar, ante todo, que no he tenido oportunidad
de ver la película ni leer el guión, por lo que las sensaciones que aquí se
plasman se ciñen al ámbito de la novela como tal. No sé si lo que no funciona
aquí lo hará en la versión para la pantalla grande o al revés. Solamente he
visto el tráiler, que podéis cotillear aquí, y que me ha dejado buenas
sensaciones.
Volviendo a la novela, ésta se articula en capítulos cortos
que giran en torno al día 0, el eje central de la trama, en el que la agente
del FBI Maia Kensington interroga al psiquiatra Robert Friedhoff acerca de la
extraña muerte del joven David Jacobs. Viajaremos al pasado en forma de
flashbacks para desentrañar que pasó con David, mientras Maia y Friedhoff
juegan su particular pulso psicológico.
“Anómalo” cuenta con una atmósfera claustrofóbica, tanto en
la sala de interrogatorios como en el periplo de David por Nueva York en los
días previos a su muerte, cámara en mano, tratando de captar las voces que
habitan en su cabeza, tal como su psiquiatra le ha propuesto en la terapia.
Intuyo que toda esta parte debe funcionar mucho mejor en pantalla que en el
papel, donde no se capta del todo esa inquietud que nos deben transmitir las
imágenes filmadas por David. También he tenido la sensación de que se dejan
caer, de cuando en cuando, demasiados clichés propios del género de terror, que
no acaban de casar con el ambiente de la novela, más propia del thriller
psicológico. Como si la novela coqueteara con varios géneros sin terminar de
decantarse por uno de ellos.
El ritmo resulta algo irregular, con un arranque potente,
una parte central que pierde fuelle y un final muy dinámico pero que cae en la
precipitación y en el que se acaban mezclando. a mi parecer, demasiados conceptos en poco espacio.
