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domingo, 27 de abril de 2014

"El juego de la oca", por Fran J. Marber

"Me llamo Álvaro Moret, y hace muy poco que dejé de ser inspector de policía. (...) Hoy he comenzado a escribir mi historia desde una habitación llamado tristeza. "


Hay ocasiones en las que, mientras lees un libro, te acompaña una sensación permanente acerca de él que no puedes sacudirte de encima y que en la mayoría de los casos, ni siquiera sabrías decir a qué se debe. Simplemente está ahí, y permanece a lo largo de las páginas.
Durante mi inmersión en "El juego de la oca", de Fran J. Marber, me ocurrió. Me asaltaba casi constantemente la impresión de que estaba leyendo una novela con un enorme esfuerzo tras de sí.

"El juego de la oca" es un thriller, una novela negra, con su policía y su asesino, pero con una serie de curiosos elementos históricos y de ambientación que dotan a la historia de un halo de realidad. La acción se sitúa en la parte del Camino de Santiago que va desde Roscenvalles hasta Finisterre, la llamada "ruta francesa", y algunos de los crímenes que se citan y que forman parte de la acción de la novela ocurrieron realmente.
Así, entremezclando realidad y ficción, Fran J. Marber teje una compleja trama, en forma de flashback, a través de la cual el inspector Álvaro Moret desgrana, en primera persona, su historia.

Una piedra manchada de sangre hallada en el Puente la Reina, en Jaca, da el pistoletazo de salida a una serie de crímenes que habrán de culminar, si nadie lo impide, en la mismísima catedral de Santiago de Compostela. El autor nos lleva de un lugar a otro, Navarra, País Vasco, Castilla León, Galicia... Lugares, parajes dentro de la ruta que seguro que más de uno habéis visitado, pero que después de leer esta novela, veréis con otros ojos. Gracias a una intensa labor de documentación, Fran J. Marber nos muestra la simbología pagana de cada rincón, anécdotas, curiosidades, ilustrándonos ocasionalmente incluso con fotografías, convirtiendo cada lugar visitado en una casilla del juego: los puentes, los dados, la posada, el pozo...

Los personajes que iremos encontrando a lo largo de la trama tratarán de guiar a Álvaro durante el juego. Unos personajes de los que podría escribir largo y tendido, pero sobre los que no puedo extenderme porque tendría que terminar revelando aspectos de ellos que quizá no deberíais saber. Algunos me han resultado entrañables, otros curiosos y alguno, poco creíble debido a una serie de actitudes quizá demasiado típicas que a mi modo de entender, no terminaban de encajar.

Imagino que entendéis ahora a qué me refería con eso de que es una novela a la que se le nota el trabajo que hay detrás. Documentación, trama, creación de ambientes y personajes. Siempre se agradece encontrar algo así, con alma.

Quizá lo que menos me ha gustado, el "pero", se deba también a eso mismo. La prosa del autor es sencilla, fluida, agradable de leer cuando está narrando hechos e incluso mejor cuando describe lugares, como la Catedral de Santiago, en un discurso minucioso y plagado de detalles que hace que te entren ganas de visitarla libro en mano, como si de una guía se tratara. Pero quizá el apartado de los diálogos sí que ha conseguido, ocasionalmente, sacarme de la historia. A mi, que tiendo a visualizar totalmente cuando leo, me cuesta imaginarme a alguien que habla como si estuviese, efectivamente, dentro de una novela. Y en ocasiones he tenido esa sensación, especialmente cuando Álvaro le cuenta a la vieja Margot la historia del beso de Blancanieves (que estoy segura que os encantará, por otra parte).

Asesinatos, numerología, ancianas que parecen saberlo todo, ocas, un poquito de realidad, un mucho de ficción. ¿Os animáis a jugar? :)