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jueves, 15 de febrero de 2018

"Un largo silencio", por Harlan Coben.



Hace diez años, dos niños de familias acaudaladas fueron raptados. Los secuestradores pidieron rescate, pero luego desaparecieron sin dejar rastro. Ahora, cuando ya se había perdido toda esperanza, sucede lo que parecía imposible: Win y Myron Bolitar creen haber localizado a uno de esos chicos, ahora adolescente. 

Después de un largo silencio, la vuelta a casa del joven debería ser un paso definitivo hacia el fin de la pesadilla. Pero no lo va a ser. ¿Dónde ha estado estos diez años y qué recuerda del día, hace media vida, en que lo cogieron? Y, todavía más importante: ¿qué puede contar a Myron y Win sobre el destino de su amigo perdido?



Hacía tiempo que los seguidores de la saga protagonizada por Myron Bolitar esperábamos que Harlan Coben nos sirviera una nueva entrega de sus aventuras. Y por fin, a finales del año pasado, llegó a las librerías "Un largo silencio", un título que no podría ser más elocuente y que pone fin a varios años de espera. Enseguida me hice con ella, con ilusión y con un poco de ése miedo que nos entra cuando retomamos autores y personajes por los que uno siente un cariño especial.

"Un largo silencio" comparte las bondades de todas sus predecesoras. Estamos ante novelas autoconclusivas, que pueden leerse sin ninguna dificultad de modo aleatorio e independiente, pero que contienen un montón de guiños para los fieles a Myron. Aquí nos encontramos de nuevo con una de ésas tramas imposibles, llenas de giros y sorpresas, de sólo un capítulo más y lo dejo. Buen ritmo, capítulos breves, esa narrativa nerviosa y ágil de Coben y, sobre todo, ése sentido del humor tan característico de Myron y su inseparable Win, hacen de "Un largo silencio" una novela para leer y disfrutar en dos sentadas.

¿Y no hay ningún "pero"? Pues sí, mal que me pese. Y es que esta vez, la historia de los dos niños desaparecidos me han parecido un poquito más floja de lo habitual, como una idea que por desgana, Coben no llegara a rematar. Como desabrida. Sosa. Y luego están los secundarios, con los que al autor se le va un poquito la mano y cruzan el umbral de lo excéntrico para caer en la caricatura.

Tampoco me ha entusiasmado la idea de ésa especie de crossover entre la saga de Myron y la saga juvenil protagonizada por su sobrino, Mickey Bolytar. Buen intento Harlan, pero no cuela.

Aún así, a pesar de todo, he disfrutado del reencuentro con unos personajes que llevan acompañándome muchísimos años (la primera novela de la saga se publicó en 1995, ahí es nada), y a los que tengo intención de seguir acompañando allá donde quieran ir. Siempre que Coben nos lo permita porque, confieso, el final me ha dejado un poquito preocupada al respecto...

martes, 25 de abril de 2017

"Te echo de menos", por Harlan Coben.

Es un perfil como todos los demás en el sitio web de citas. Pero cuando Kat Donovan, policía de Nueva York, ve la fotografía que lo acompaña, siente que todo su mundo explota y las emociones que ha mantenido enterradas durante décadas se le vienen encima como una cascada. El que le mira desde la pantalla es su exnovio Jeff, el hombre que le rompió el corazón hace dieciocho años.

En su interior salta una chispa, y se pregunta si podría ser el momento en que se desvanezcan las tragedias del pasado y se abra ante ella un nuevo mundo. Pero al intentar ponerse en contacto con el hombre del perfil, sus renacidas esperanzas se convierten al instante en sospechas y luego en terror, cuando se hace evidente una horrible conspiración en la que unos monstruos se ceban con los más vulnerables.

De pronto, Kat se ve inmersa en una investigación que pone en jaque todo lo que ha sentido por las personas que ha querido alguna vez: su exnovio, su madre e incluso su padre, cuyo trágico asesinato mucho tiempo atrás nunca quedó resuelto. Hay vidas en peligro, incluida la suya, y Kat tendrá que sumergirse cada vez más en una oscuridad nunca conocida, y averiguar si tiene la fuerza necesaria para sobrevivir a lo que encontrará.

"I ain't missing you, I can lie to myself".

Los que habéis leído a Harlan Coben sabéis perfectamente lo que vais a encontrar cuando os lleváis a casa otra de sus novelas, ¿verdad? Sabéis que os esperan unos días pegados literalmente a las páginas de un libro. Sabéis que, a pesar de no ser precisamente ligerito de llevar, vais a cargar con él a todas partes “por si acaso”. Sabéis que vais a dormir menos y que os vais a encariñar con personajes que sufren y lo pasan mal. Y todo eso os gusta.

Coben sabe lo que quieren sus lectores, y se lo da, tal cual. Una buena dosis de acción, una trama intrincada, unos personajes solventes, secretos del pasado y un poquito de romance, bien medido y sin exceso de azúcar. Un cóctel que podría volverse repetitivo sino naciera de la inagotable imaginación de un autor que ha ganado todo  que se pueden ganar escribiendo novela negra. Y es que a pesar de que la fórmula se repite, las tramas de Coben resultan tan complejas y bien armadas que no se pierde nunca el efecto sorpresa.

Su estilo permanece: un ritmo ágil que se mantiene constante a lo largo de toda la novela, sin bajones, gracias sobre todo a la estructura de capítulos breves que acaban, casi todos ellos, con un pequeño giro que te obliga a seguir leyendo “solo uno más”. Sus personajes, como siempre, bien perfilados, con una protagonista ejerciendo de chica dura y un poquito atormentada (yo me la imaginaba con la carita de la magnífica Tatiana Maslany) y unos malos al uso. Vale, un poquito estereotipados, pero funciona a las mil maravillas. Es que es Coben, y esto lo hace muy bien.

Para esta ocasión, elige una trama que, además de los misterios habituales, indaga un poquito en la dinámica de las redes sociales, las páginas de citas, las mentiras que se esconden detrás de cada perfil virtual. Un tema que no puede estar más de actualidad y que nos conduce por una trama que os aseguro que os va a provocar escalofríos.

Los que habéis leído a Coben seguro que no necesitáis que os cuente más. Si habéis disfrutado de las novelas anteriores del autor, volveréis a hacerlo con esta. Los que aún no le conocéis, podéis empezar por esta o por cualquier otra. Personalmente, y a pesar de que me gustan muchísimo las novelas de la saga protagoniza por el detective Bolitar, prefiero  las que no pertenecen a ella. Me parecen mejor armadas y un poquito más serias, sin perder ése puntito ácido que a veces imprime el autor en sus diálogos y que ya es marca de la casa. En cualquier caso, “Te echo de menos” es una novela entretenidísima, que se lee muy rápido a pesar de su extensión  y que gustará seguro a los que disfrutáis con el género negro.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

"Seis años", por Harlan Coben.

Hay pocos hombres que no me hayan fallado nunca en la vida. Harlan Coben es uno de ellos. Es un buen tipo, es divertido, y está ahí siempre que le necesito. Nunca me llena la cabeza de problemas ni tonterías. Si acaso me debe algunas horas de sueño que me ha ido robando a lo largo de los años, pero oye, sarna con gusto no pica.

Harlan Coben no ha inventado nada nuevo, pero sí ha dado con una fórmula, un estilo propio, que funciona a las mil maravillas. En “Seis años” vuelve a montar una trama de ésas que contiene mil recovecos, plagada de giros imposibles, entretenida a rabiar, fácil de leer, sencilla y compleja. Puro divertimento.

“Seis años” son los que han pasado desde que Natalie se casó y dejó a Jack en la estacada. Seis años han pasado sin saber nada de ella. Hasta que un día, nuestro héroe se topa con la necrológica de Todd, el marido de Natalie, y decide curiosear un poco. Ya os podréis imaginar que va a encontrarse un montón de cosas que no esperaba encontrar.

Coben pone siempre al frente de sus historias al mismo personaje. Da igual que se llame Myron Bolitar que Will Klein que Jack Fisher. Siempre es un tipo majo, que te cae bien desde la primera línea. Un tío al que alguien ha jodido un montón pero que siempre, siempre, se repone. No suelen ser amargados, ni alcohólicos, ni nada que se le parezca. Son tipos grandotes, con algún pasado rollo portero de discoteca que les permite dar puñetazos contundentes a los malos que van surgiendo. O eso, o tienen un amigo fuertote que lo hace por ellos. La cuestión es que cuando uno quiere darse cuenta, ya se ha embarcado en la aventura con el protagonista. Sin remedio.

Otra cosa que me gusta de las novelas de Coben, y que se da también en “Seis años” es que las tramas carecen de sangre, vísceras y exceso de muertos. Aquí la gente mata por amor, por celos, por dinero. No tenemos psicópatas con planes complejísimos ni gusto por los ritos satánicos ni torturas ancestrales. Aquí hay un tipo que se ve forzado a huir hacia adelante y un montón de personajes que no sabemos de qué lado están.

Vuelvo todos los años a Coben, en julio o agosto, para tomarme vacaciones de todo, hasta de mí. En “Seis años” ha vuelto a darme lo que siempre le pido: evasión, adrenalina, una buena historia y una aventurilla de verano con un tipo estupendo. Un regalazo.