- […] En mi opinión, lo que importa es algo que no aparece en el texto, que está entre líneas.
- ¿El encanto?
- Yo no usaría esa palabra. Prefiero llamarlo impulso. Cuando en un libro detectas la presencia real del autor, cuando sabes que nadie te podrá contar esa historia mejor que él, cuando no puedes dejar de escuchar su voz…[...]
Encanto e impulso,
ambos están muy presentes en esta versión novelada de la vida del intelectual
Robert Mussche contada por Kirmen Uribe. Y sobre todo, está la permanente
sensación de que nadie podría contar esa historia como lo hace él.
No conocía la figura
de Mussche, apenas sabía nada de ésos niños vascos que acabaron en un barco
rumbo al exilio allá en mayo de 1937 en busca de un lugar mejor y, sin embargo,
me encontré con este libro entre las manos. A veces son ellos los que nos
encuentran. Del mismo modo que fue la figura de Robert Mussche la que se cruzó,
casi por azar, con el autor vasco; de ésa misma forma casual, tonta, “Lo que
mueve el mundo” me acompañó a lo largo de una noche especialmente larga, en
vela obligada. Y no sabéis cuanto bien me hizo…
Tras el bombardeo de
Gernika, miles de niños vascos salieron del puerto de Santurce rumbo a Europa.
Así llegó la pequeña Carmen a la vida de Robert Mussche, alterando su pacífica
existencia. Y tanto le marcó que llamaría también Carmen a su hija biológica,
nacida años después, y que nunca llegó a conocer a su padre. Es ella la que
aporta a Uribe los instrumentos necesarios para que él novele la vida del
intelectual, el luchador, el padre, el amigo, el compañero ausente. Desde la
llegada de Carmen hasta el infierno del campo de concentración, la prosa de
Uribe narra la historia de Mussche con una sensibilidad fuera de lo común,
llenando de luz incluso los pasajes más tristes y aterradores que os podáis
imaginar. Dotando de belleza a lo horrible, obligándote a parar a respirar…
