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jueves, 13 de agosto de 2015

"Extinction. Y pese a todo...", por Juan de Dios Garduño.


El apocalipsis ha sido siempre una excelente excusa para hablar de la naturaleza humana y de las relaciones que establecemos entre nosotros. Una forma, tan útil como otra, de tratar temas tan manidos y universales como el amor, la amistad y la pérdida desde una óptica que permite llevar todos ésos conceptos al extremo. Juan de Dios Garduño se atreve con una versión clásica e íntima de las novelas de zombis y homenajea al maestro del terror con su “Y pese a todo…”, ahora rebautizada como “Extinction”, título bajo el cual verá la luz en pantalla grande el próximo 14 de agosto.

En un mundo devastado tras la Tercera Guerra Mundial, en la pequeña ciudad de Bangor, en el estado de Maine, Patrick Sthendall sobrevive a duras penas junto a Doggy, un husky suberiano que, como su dueño, empieza a mostrar alarmantes signos de alcoholismo. Al otro lado de la calle, Peter Stoublosky y la pequeña Ketty tratan, con sus rudimentarios medios, de salir adelante. Son los únicos supervivientes de la guerra biológica que ha arrasado al resto de seres vivos.

Una novela de zombis tiene que ser, ante todo, una historia muy centrada en sus personajes. Unos seres que han de construirse con mimo, que necesitan cierto empaque, un buen pasado y un presente muy jodido, que obliguen al lector a empatizar con ellos. Y eso es precisamente lo que hace Juan de Dios Garduño en su novela. Presentarnos a dos hombres que son posibles y reales en cualquier contexto, que a veces son unos miserables y otras veces son héroes, que a veces necesitan un trago o un puñetazo en la pared para poder continuar. Peter y Patrick tienen un pasado, una amistad que fue grandiosa, y un presente enmarcado en un panorama desolador: un Bangor vacío y helado en el que los dos tienen que convivir a la fuerza con el otro, reconvertido ahora en enemigo.

Esa ambientación, gélida y desoladora, es otra de las bondades de la novela. Bangor se imagina blanca, silenciosa, terriblemente aislada. Bangor es también la ciudad en la que vive un tal Stephen King, un nombre que os será familiar a muchos. Apostaría a que Garduño también ha leído alguna que otra novela de este señor, que por cierto, estoy segura disfrutaría mucho de esta historia que bien podría haber escrito él.

Entiendo que muchos de vosotros diréis que las novelas de zombis y apocalipsis no son para vosotros. Pero os invito a dejaros llevar un poco, venga, olvidad por un ratito los prejuicios y los principios y leed las primeras páginas. Si no os gusta, soltadla. Pero si os pica la curiosidad, seguid leyendo. Los monstruos, las sombras, los zombis, como os decía, han sido siempre meras excusas para contar otras cosas. En “Y pese a todo” os vais a topar con un ritmo sosegado, un clima íntimo y desolador y una interesante reflexión sobre el mapa político actual que da bastante más miedo que los seres que pululan por las calles de Bangor.

Me gustaría cerrar mi reseña agradeciendo a la editorial Stella Maris el envío del ejemplar para reseñar, que venía acompañado además por el guión de la película “Extinction”, dirigida por Miguel Ángel Vivas y rodada en inglés, que se estrena mañana 14 de agosto. Espero que la versión cinematográfica sepa respetar el tono de la novela y no se deje arrastrar por la acción y las vísceras. Podéis curiosear un poquito más sobre la peli aquí.