Me topé por primera vez
con José Ángel Mañas en plena efervescencia adolescente, cuando somos más
vulnerables y tenemos ésa tendencia a vivirlo todo con
intensidad. Supongo que eso tuvo mucho que ver en que me impactase tanto “Historias
del Kronen”. Yo acababa de llegar a la ciudad, estaba sola y todo se me
antojaba enorme y caótico. En la novela de Mañas me encontré con una visión del
mundo que no conocía, yo era una niña de pueblo con todas las letras, con todo
lo que eso conlleva, así que si la habéis leído, os podéis imaginar el impacto
que causó en mí. Nunca me volví a cruzar con el autor madrileño hasta hace unas
semanas, cuando vi su nombre entre las novedades de la editorial Stella Maris.
Y decidí que era un buen momento para reencontrarnos.
“Todos iremos al paraíso”
es la historia de Paz. Mujer de relativo éxito, trabajadora, madre, esposa. Tan
común, tan anodina como ésas miles de mujeres con las que nos cruzamos cada día
sin reparar en ellas. Paz puedes ser tú, o yo. Y sin embargo, un día
cualquiera, el primero de las vacaciones, a Paz le ocurre algo que nos podría
pasar a cualquiera. Uno de ésos accidentes tontos. Y luego una decisión
desafortunada. Y a partir de ahí, lo cotidiano se torna en una debacle
absoluta.
No os quiero contar nada
más, esta es una de ésas historias que hay que leer sabiendo lo menos posible. Podría
deciros de ella que es absorbente, que no te deja respirar, que es uno de ésos
page-turner de manual que te obligan a permanecer en casa, con el pijama puesto
y el pelo revuelto, con las persianas bajadas para ahuyentar a los posibles
visitantes. Pero todo eso, aunque es cierto, no es lo más destacable de la
novela de Mañas.
“Todos iremos al paraíso”
es, sobre todo, perturbadora, inquietante. Y lo es porque ahonda en lo
cotidiano, porque te muestra lo fácil que es que la vida se tuerza y que todo
lo que has conseguido con tiempo y esfuerzo se vaya al garete. Que es posible,
incluso sencillo, que una decisión mal tomada te convierta en algo que nunca
quisiste ser. Que te puede pasar a ti. Es inevitable ponerse constantemente en
el lugar de Paz. Pensar qué habrías hecho tú, cómo habría sido tu camino de
haberte visto en la misma encrucijada.
Mañas construye un fantástico
personaje principal, se ceba con él y nos presenta a una mujer compleja,
errática, vulnerable, llena de aristas y dobleces. A Paz cuesta comprenderla, a
veces sus decisiones resultan inverosímiles, como si eligiese a conciencia la
opción más difícil. Pero la trama funciona a la perfección y culmina, a mi
parecer, con un final redondo y en mi caso, inesperado por completo.

