Mostrando entradas con la etiqueta Toni Aparicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Toni Aparicio. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2015

"Buenaventura", por Toni Aparicio.

Soy una de ésas personas con una habilidad especial para construir castillitos en el aire. A veces se me caen. Eso me pasó con “Buenaventura”. Que me hice un castillo grande, grande, grande. Y se me cayó.

“Buenaventura” es la segunda novela de Toni Aparicio y está ambientada en la sugerente, gris y misteriosa Asturias de los años treinta. Esperanza, una joven huérfana, llega a la mansión de los Campoamor para trabajar como dama de compañía de doña Rosario. Allí se topará, como no podía ser de otra manera, con un misterio que está relacionado con la única hija de la señora y con una galería de personajes llenos de claroscuros.

La primera parte de la novela es un ejemplo fantástico de cómo crear expectativas en el lector respecto a la historia que se le va a contar. En primer lugar, hay una ambientación deliciosa: una mansión en las afueras de una villa en tierras asturianas. Pasillos lóbregos, enormes cortinas, escaleras y puertas prohibidas… ¿Quién se resiste a semejante enclave? Ante nuestros ojos comienzan a desfilar unos personajes irresistibles: Doña Agustina, la sigilosa y estirada ama de llaves; Diego Carreño, el atractivo administrador de la fortuna de doña Rosario; Sagrario, la criada… y frente a todos ellos Esperanza, la frágil Esperanza, que habrá de hacer frente a las intrigas de los habitantes de Campoamor y desenmarañar el secreto que todos ellos esconden. Porque hay un secreto, un misterio que se palpa, pero del que aún no podemos saber nada porque estamos empezando con la historia.

A todo esto hay que añadir que el estilo del autor resulta muy ágil y sencillo y que la estructura de los capítulos, que son de corta extensión, consigue transmitir la sensación de que el libro se lee solo. Uno se desliza por las páginas movido por la intriga y la necesidad de saber sólo un poco más, así que cuando quieres darte cuenta, has alcanzado las doscientas páginas casi por ensalmo.

En la segunda parte empiezan los peros. Alguno, pero nada grave. El aire de misterio que envuelve la novela se mantiene a costa de no revelar nada. Los diálogos de los personajes se tornan algo artificiosos, y a uno le cuesta entender por qué no hablan claro si están solos y todos ellos saben lo que se traen entre manos. Pero aún así, se entiende y se concede la licencia para mantener la intriga. Esperanza hace alguna cosa rara, pero es nuestra heroína y… bueno, las heroínas hacen ésas cosas.

El castillo se desmorona en la tercera parte. Por alguna razón que no acabo de comprender, el estilo narrativo de Aparicio se torna confuso y a ratos, uno no consigue situarse ni entender hacia dónde van los personajes o en qué momentos nos encontramos. Por otra parte, la magnitud del misterio creado es tal que cuando uno va atisbando la solución, no puede remediar pensar que quizá no era para tanto. Y luego hay un par de recursos que salen de ninguna parte y que caen en la trama como dos parches, dos remiendos que se han colocado ahí para evitar una fuga masiva. Pero uno se queda con la sensación de que la resolución hace aguas por todas partes y que nada de lo acontecido es como se esperaba. Claro, siempre habrá que alguien que piense que es cuestión de leer entre líneas.

La sensación final, en mi caso, no fue buena. La novela tiene un buen sustento inicial, hay una ambientación interesante y personajes con el suficiente empaque para mantenerla y tirar para adelante. Pero la tercera parte pierde fuelle y coherencia por momentos hasta llegar a un epílogo que, para mi gusto, está también fuera de lugar. Quizá otro lector, más avezado, más espabilado o más entendido, haya comprendido mejor el trasfondo de "Buenaventura".  No ha sido mi caso.