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miércoles, 8 de junio de 2016

"Diario de Golondrina", por Amélie Nothomb.

Amélie Nothomb ha sido durante mucho tiempo una de ésas autoras que a uno se le enquistan. Su aire provocador y que despierte sentimientos tan dispares entre los lectores que se aproximan a ella alentaba mi curiosidad, pero por otro lado, uno siempre tiene el temor de si sabrá estar a la altura del escrito al que se enfrenta. En este caso, la partida ha quedado en tablas. En “Diario de Golondrina” he encontrado elementos que me han entusiasmado y otros pocos que no lo han hecho tanto.

Se atreve Nothomb a meterse en la piel de un hombre sin corazón. Alguien que ha decidido, espoleado por un fracaso amoroso del que poco sabemos, apagar de motu proprio el interruptor de las emociones. Hasta que descubre que puede reencontrar el placer en la sangre ajena. Y la muerte se convierte en su oficio y su único alivio.

Me ha gustado mucho el estilo de Nothomb. Su prosa resulta sencilla en la forma y áspera y compleja en el fondo, formada en párrafos de aparente simplicidad, asequibles, pero que esconden distintas interpretaciones y que involucran emocionalmente al lector que quiera dejarse ir. Las poquitas páginas de “Diario de Golondrina” pueden leerse de una tacada, pero no se pueden asimilar ni digerir así, porque sería quedarse en lo obvio.

No me ha llenado tanto, sin embargo, la historia en sí. Nothomb no consigue que me crea a su protagonista, a pesar de la narración en primera persona. Sin embargo, tengo la sensación de que tampoco lo pretende. La narración a saltos, el giro que se produce tras el encuentro con Golondrina y el clímax final me han resultado inverosímiles y forzados, con un deje poético, demasiado rosa me atrevería a decir, que no casa ni con el estilo de la autora ni con la historia que hasta ese momento nos ha estado contando.


Aún así, me deja con ganas de seguir probando con Amélie Nothomb. Tengo curiosidad por ver qué tal funciona su estilo contando otro tipo de historia. ¿Me dejáis alguna recomendación?