Qué bien sienta, de vez
en cuando, escapar de esta cuadrícula en la que vivimos. Dejar de lado los
ascensores, los semáforos y el despertador y adentrarse en un lugar en el que
el humo proviene siempre de fogatas o dragones enfadados. El género fantástico
siempre ha sido para mí una puerta por la que me gusta colarme de cuando en
cuando. Casi siempre que he emprendido el viaje lo he hecho de la mano de
autores extranjeros, así que tenía una tremenda curiosidad por ver cómo Toti
Martínez de Lezea armaba “Enda”.
La autora vasca tira de
construcción clásica: capítulos breves centrados en distintos personajes que
confluirán más adelante en un mismo punto. Al principio, como suele ocurrir con
estas historias, hay que armarse de paciencia para ubicar a cada personaje
dentro de su hilo. La galería es amplia y cada cual pertenece a una tribu y a
un lugar, así que cuesta familiarizarse con ellos. A pesar de ello, Toti
Martínez consigue construir su universo sin necesidad de grandes explicaciones.
Y es que si hay algo que me gusta dentro de este género, algo que necesito
cuando me aproximo a él, es que el autor no necesite larguísimas descripciones
para meterme dentro de su creación. En “Enda” uno va entrando suavemente en la
trama, sin ser forzado ni requerir esquemas. Contribuye a ello el estilo de su
autora, que fluye con naturalidad y sencillez. Su vocabulario es rico, variado
y accesible.
Lo mejor de la novela es,
sin duda, la amplia galería de personajes que Toti Martínez de Lezea crea para
su historia. Desde aguerridos guerreros hasta melancólicos y malhumorados
gigantes, niños que quieren ser grandes y heroínas elegidas por un ser
superior. Todos ellos se mueven con un interesante telón de fondo inspirado en
la mitología vasca. Algunos de los seres que aparecen en “Enda”, como la diosa
Mari o el aterrador Inguma, ya me eran conocidos gracias a la trilogía del
Baztán de Dolores Redondo, y me ha encantado reencontrarme con ellos desde la
perspectiva que aporta Toti Martínez de Lezea.
Quizá el punto más débil
de esta historia sea la propia trama, excesivamente sencilla si la comparamos
con la amplitud de la novela y la enorme cantidad de personajes que pululan por
ella. En enfrentamiento entre los frei y el resto de las tribus y pueblos de
Tierra de Enda podría haberse contado en menos páginas con el mismo resultado.
Especialmente llamativo
me ha resultado saber, gracias a la completa reseña que Laky hizo en su blog de
la novela, que muchas de las batallas que se narran y las tribus que aparecen
existieron realmente en otro tiempo y que a resumidas cuentas, “Enda” tiene
tanto de novela fantástica como de histórica. Es un aspecto que me ha resultado
muy curioso y sobre el que me quedo con ganas de saber más.
Así pues, me ha resultado
muy grato mi primer encuentro con esta autora, a la que espero ahora poder leer
dentro de su género habitual, la novela histórica, en el que sus lectores
coinciden en que se mueve con soltura y buena mano. ¿Me recomendáis un título?
