A mi padre, uno de los buenos.
Papá King puede estar orgulloso de su retoño, que le dedica así su primera novela, "El traje del muerto". Puede estarlo porque su hijo no sólo se ha convertido en uno de los autores más vendidos a día de hoy dentro de su género, sino porque a pesar de la losa que ha de suponer su apellido, a pesar de ser "el hijo de", Joe Hill consigue narrar esta historia con voz propia, haciendo gala de un estilo que no desmerece a su archifamoso padre pero que se distancia de él. Hay que leer esta novela, pues, olvidando a Stephen King una vez leída esa dedicatoria inicial.
Heart - shaped box es el título original de la primera novela de Joe Hill, y fue, antes que ello, el primer sencillo del álbum In Utero de Nirvana. Y es que, amigos míos, hay mucho rock´n´roll en esta novela.
Empezando por su protagonista, Judas Coyne, líder de una ruidosa y conocida banda que ahora es un cincuentón venido a menos, pero que sigue gustando y gustándose. Un rockero de manual, forrado de pasta y un pelín excéntrico, al que le gustan las jovencitas góticas, de uñas negras y culo firme. Entre sus extrañas aficiones, se encuentra la de coleccionar objetos macabros. Por eso, nuestro protagonista no puede resistirse cuando encuentra en internet un fantasma en venta. Y como os podréis imaginar, ahí empiezan sus problemas.
Hay mucho rock´n´roll en el ritmo de esta novela. Pero no os dejéis engañar. No hablamos de rock estruendoso, de ritmos de batería imposibles. Esto es rock de antaño, con ésa cadencia de los setenta, cuando el rock se bailaba en pareja. No es una novela trepidante, ni adictiva. Es rítmica, pero sin frenesí. Con un cierto toque country, con aroma de road movie.
No es la prosa de Joe Hill lo más destacable de esta historia. Su estilo es limpio, adecuado al tono ágil de la novela, sin caer en lo simple pero sin florituras ni aderezos. Sí es llamativo el imaginario de Joe Hill, que impregna su escritura, su trama y a sus personajes. Empezaba esta reseña diciendo que se palpa una voz propia, que no recuerda a nadie, en "El traje del muerto". Hay instantes realmente angustiosos, de los que te ponen la piel de gallina. Momentos de cerrar el libro y mirar a la puerta que da al pasillo, porque jurarías haber visto pasar una sombra.
Ya sé cómo he llegado a este lugar. A esta carretera en la oscuridad. Me he matado. Me he colgado hace unas horas. Esta carretera oscura..., esto está muerto.
Joe Hill monta una atmósfera densa, opresiva, plagada de (pocas) luces y (muchas) sombras. Recrea situaciones que narradas por cualquier otro, te arrancarían una risotada pero que aquí, cobran vida, te rodean y te oprimen. Tintes fantásticos y tintes hiper realistas, acodados a la más cruel realidad, a la maldad humana, se alternan para crear una trama singular, más por cómo está contada que por lo que cuenta en sí.
No es una novela que vaya a gustar a todos. Es lenta, extensa, onírica. Quizá demasiado para los amantes del thriller. Quizá demasiado fantástica para los amantes del más puro realismo. Quizá demasiadas ventas para los amantes de lo alternativo. Quizá demasiado densa para los amantes de lo juvenil.
Pero quizá te guste. Todos tenemos nuestros fantasmas. Quién sabe si aquí puedes encontrar a los tuyos.
