“La tierra de las mujeres”.
Qué título tan evocador, ¿verdad? Sugiere tantas cosas… Quizá esperaba
encontrar en sus letras personajes llenos de fuerza, algo de misticismo, un
poquito de amor. Y en verdad está todo en la novela, pero no de la forma que yo
esperaba.
En líneas generales no ha
sido una lectura que me haya gustado. Me enfrenté a ella sin saber nada al
respecto, sólo la sinopsis y la siempre ilusionante idea de una lectura
compartida. Por razones personales me quedé descolgada y con pocas ganas de
leer, y es muy factible que eso haya afectado a mi perspectiva, para qué
negarlo. Por una u otra razón, esta no va a ser una reseña positiva, pero
tampoco espero que eso afecte a cualquiera que quiera acercarse a esta historia.
De hecho, os animo a que leáis otras reseñas que van en sentido totalmente
opuesto a esta, como la que escriben en sus respectivos blogs Ángela y Montse.
Es muy posible que ellas os muestren otra cara de esta lectura tan o más
acertada que esta.
Gala, la protagonista de
esta historia, me ha resultado un personaje terriblemente estereotipado. Una
urbanita pija e insoportable que llega a La Muga con el ego por las nubes en
busca de la herencia de una tía a la que nunca conoció. Allí se topará con el
diario de Amelia Xatart y su vida se pondrá patas arriba. Quizá era necesario
que el personaje fuese tan extremadamente insufrible para que el lector pudiera
disfrutar de su tremenda evolución y los cambios que en ella se van
produciendo. Es probable. Pero yo no he conectado con Gala ni al principio ni
al final. Su evolución me pareció forzada y poco creíble. Pero vuelvo a decir
que mi ánimo no era el mejor, quizá, para acompañarla en su transición.
El resto de personajes me
han parecido igualmente rígidos: el rudo y guapo hombre del pueblo, la
adolescente egocéntrica, la niña exploradora y el resto de mujeres de pueblo
que, obviamente, cocinan y cosen de maravilla. Será que yo soy mujer de pueblo
y no sé coser un botón ni cocinar un triste bizcocho, pero no he terminado de
congeniar con el variopinto elenco de mujeres de La Muga.
La trama tarda en
arrancar, pero eso no suele suponer un problema en mi caso. Me gustan ésas
historias en las que cuesta entrar pero de las que luego cuesta otro tanto
salir. El problema de “La tierra de las mujeres” es que ritmo es tremendamente
irregular y hay tramos en los que el interés decae. Sí es cierto que hay otros
pasajes en los que uno entra con facilidad e invitan a seguir leyendo pero, en
mi caso, han sido los menos. Al avanzar
en sus páginas, las distintas líneas argumentales parecían diluirse para
resolverse después de forma un tanto abrupta: el cuadro de autoría desconocida,
El Círculo… La autora coquetea con distintas historias sin que ninguna termine
de cuajar.
Tampoco me ha resultado
especialmente atractiva la prosa de Sandra Barneda. Especialmente llamativo me
ha parecido el uso de las frases exclamativas que aparecen constantemente y que
en muchas ocasiones eran prescindibles. También se me ha antojado algo
reiterativa cuando nos narra las peripecias de sus personajes en La Muga,
aunque me ha parecido bastante más agradable en los pasajes del diario de
Amelia Xatart y en los últimos compases
de la narración.
No pretendo desanimar a
nadie que tenga intención de acercarse a la novela, como dije más arriba. De
hecho, ha habido todo tipo de opiniones en esta lectura conjunta y quizá, eso
sea lo mejor que he sacado de ella. Dicen que hay tantas visiones de una misma
obra como lectores que se aproximan a ella, y en este caso así ha sido. Os
animo a echar un vistazo a otras reseñas y formaros una opinión propia al
respecto. Quizá incluso yo misma, de haberla leído en otro tiempo o en otro
momento, habría tenido sensaciones distintas.
