Hay títulos que desprenden, ya a primera vista, ése
olorcillo a éxito editorial. Este que hoy os traigo es uno de ellos. De ésos
que intuyes que se van a vender como rosquillas nada más poner los pies en las
grandes superficies, en las que tendrán reservado un stand para ellos solitos.
A partir de Enero, la vais a ver hasta en la sopa. Y además, con razón. Porque “La
pareja de al lado” es un best seller con todas las de la ley.
Anne y Marco no son los padres perfectos. Ella vive sumida
en una depresión post parto que la llena de culpa e insatisfacción. Él está
cansado de todo. Y además dejan a su hija de meses sola en casa para asistir a
una cena en la casa de al lado. Un monitor infantil y una visita, en turnos,
cada media hora, alivian un poco el malestar, la irresponsabilidad. Pero a la
vuelta, la cuna está vacía.
Todo eso en el primer capítulo. Ya veis que no hay demasiado
espacio para respirar. La novela empieza con un ritmo brutal y no llega a
decaer en ningún momento. Shari Lapena se vale del verbo en presente para
imprimir fuerza y velocidad a la narración, sin descuidar en ningún momento el
desarrollo de sus dos personajes principales, Anne y Marco, con los que se
entretiene el tiempo suficiente para dibujarlos con precisión, tanto en lo
psicológico como en lo emocional. Especialmente me ha gustado el personaje de
Anne , por su complejidad y por lo que aporta en las últimas páginas. No os
digo más.
O sí. Que cuando paséis a su lado os la llevéis con vosotros
a casa, especialmente si os gusta el género. Y es que sin ser una novela
especialmente negra, “La pareja de al lado” demuestra que el thriller puede
vivir sin vísceras ni sexo, que la tensión psicológica bien llevada puede golpear más fuerte que el crimen más sofisticado.






