"El apeadero del muerto" fue un flechazo frívolo, puramente físico. La encontré sin buscarla, y ni siquiera le pregunté algo sobre ella antes de hacerla mía. No me importaba ni su sinopsis, ni su autor, ni su contenido. Esa estación de tren abandonada y ese título, tan sonoro, tan sugestivo, me resultaron tan llamativos que no me resistí al impulso del amor a primera vista. Nuestro romance fue breve, apenas dos tardes, pero intenso. Me obligó a abandonar las lecturas que llevaba entre manos en ese momento y a prestarle atención, única y exclusivamente, a ella. Y lo pasamos tan bien...
A medio camino entre el relato y la novela, "El apeadero del muerto" se inicia con la desaparición de una turista en un tranquilo pueblecito costero, San Lucas del Arenal. Unos días más tarde, durante el trayecto en tren con destino a Madrid en el que sólo viajan un puñado de personas, la esposa de Pedro Navarro se esfuma sin dejar rastro.
La sinopsis oficial, por cierto, cuenta muchísimo más. Por suerte, yo no la leí. Y vosotros tampoco deberíais hacerlo. Decid NO a las sinopsis destripadoras.
Con buena mano, el autor dosifica la información y el misterio a lo largo de las 260 páginas de la novela, haciendo uso de una escritura sencilla y sin alardes y un agradable manejo de los diálogos, que pese a su extensión, no resultan cargantes o poco realistas. Los capítulos son cortos y se cierran, casi siempre, con un giro o una situación de ésas que te obligan a leer un poco más. Sólo un poco más. Hasta que se te acaba.
El protagonista de la novela, Pedro, es un jubilado cascarrabias con alma de Don Quijote, tan adicto a las novelas de misterio y detectives que terminará viviendo su propia aventura. Aunque en su realidad, quizá, las cosas no resulten tan sencillas como en los libros que lee. ¿De verdad ha subido su esposa a ese tren? Si así ha sido, ¿cómo ha podido evaporarse en un tren en marcha? ¿No estará Pedro mezclando realidad y ficción, espoleado por los sucesos acaecidos ese verano en San Lucas del Arenal y su afición desmedida a las novelas baratas?
Entre esta mar de dudas, la trama se encamina hacia un final que dejará boquiabiertos incluso a los más avispados. Dudo que nadie sea capaz de interpretar las pistas, que las hay, que el autor va dejando a lo largo del relato para anticipar un desenlace como este y que he de decir que a mi, personalmente, me ha encantado, ya que dota al conjunto de un aire diferente sin dejar de ser coherente con lo que nos ha ido contando. Reconozco, eso sí, que habrá opiniones al respecto para todos los gustos.
Va, confesad, ¿no os pica la curiosidad? ;)
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