No os dejéis engañar por
el contundente título de la novela que hoy os traigo. Al contrario de lo que
promete, es una historia con mucha alma. Uno de ésos libros poco conocidos,
apenas reseñados, parido por un autor desconocido y una editorial pequeña, pero
que se cruza contigo un día, regalándote una muy grata sorpresa. “Sin alma” es
una de ésas novelas que cuando terminas quieres recomendar a todo el mundo. Que
la lean tus amigos, tu familia, los blogueros de aquí a Antioquía, para poder
compartir tus impresiones con alguien.
Oriol Bas es un escritor
de ésos que gozan ya de cierto renombre. Podríamos decir que sufre de un
moderado éxito en todos los aspectos. Una noche recibe la llamada desesperada
de Álex, un antiguo amigo de la universidad, que le pide perdón para después
quitarse la vida. De forma un tanto instintiva, Oriol decide investigar por su
cuenta qué hay detrás de ésa última petición. Y ya os digo que encuentra muchas
cosas que no esperaba hallar.
Una trama bien armada,
con algún que otro giro más o menos inesperado, que no se limita sin embargo al
thriller convencional. Guillermo Sendra enriquece cuidadosamente su historia
jugando con los tiempos pasados y presentes, dotándola de contexto social y con
un delicioso poso metaliterario. Los pasajes en los que Oriol ejerce como
profesor de literatura son un auténtico regalo para el lector. Las voces de
Rubén Darío, Machado o Benedetti surgen limpias, sin entorpecer la historia,
pequeñas píldoras de poesía encajadas con gusto en la trama. El lector pasa a
formar parte del alumnado que escucha atento al profesor.
Y es que si hay algo que
me ha encantado de “Sin alma” es que rezuma amor por la literatura por los
cuatro costados. La prosa del autor transmite un idílico enamoramiento del
oficio de escribir, lo hace con mimo, con delicadeza, plagando su narración de
belleza pero sin convertirla en algo ostentoso o demasiado complicado para el
lector. Acierta también en la descripción de ambientes y lugares, consiguiendo
en unas pocas líneas lo que otros no consiguen con elaboradísimas
descripciones: la inmersión. Quizá el
apartado más flojo esté en los diálogos, que resultan en ocasiones algo
forzados por el lenguaje usado y su
extensión.
Como thriller quizá se le
podría achacar cierta previsibilidad y algo de precipitación en algunos
compases, pero en su conjunto es una novela muy recomendable, que disfrutarán
todo tipo de lectores, desde aquellos que disfrutan de los libros sobre libros
hasta aquellos que buscan la denuncia social o el más puro género negro.
Leedla.
