Hace años que le sigo la
pista a Juan Gómez Jurado. Es un autor que creo que ha sabido hacerse un hueco
en el panorama literario actual a base de trabajarse la suela, escribiendo y
publicitando su trabajo con mucho acierto desde las redes sociales. Sus novelas
siempre me han resultado entretenidas, bien construidas y ambientadas. Es lo
que yo llamaría un tipo solvente. Así que cuando publicó su “Cicatriz”, decidí
ejercer mi derecho al auto regalo y me lo llevé a casa. Y lo ha hecho de nuevo.
Lo he vuelto a pasar genial.
Simon Sax es un tipo
corriente. Es listo, buen tío, pero algo justito en lo que a habilidades
sociales se refiere. Un día se enamora de una chica a través de una web de
contactos. Y como ya imaginaréis, Irina tiene un complicado pasado que va a
poner patas arriba la vida de nuestro protagonista.
¿Sabéis cuál fue mi
sensación al leer los primeros capítulos? Que estaba ante una novela que podría
haber escrito, perfectamente, Harlan Coben. Y eso son palabras mayores. Coben
es el jefe absoluto del thriller y la novela policíaca, del best seller con
grandes dosis de adrenalina. Así que ya podemos decir, con todo el
convencimiento, que aquí también sabemos hacer buenas historias de género
negro. Porque igual que hace Coben, Gómez Jurado arma una historia
rocambolesca, compleja pero muy bien hilvanada, que gira en torno a un tipo que
podría ser cualquiera. Un antihéroe forzado por las circunstancias a
convertirse en la antítesis de sí mismo. Si Simon quiere conservar a Irina, y
vaya si quiere hacerlo, se verá obligado a salir de su cómoda vida de ingeniero
informático y enfrentarse a los malos.
Ya desde el prólogo, nos
plantamos en el clímax de la historia para después volver atrás e ir
desentrañando la madeja. Un recurso que tiene la ventaja de atraparte en ese
mismo instante para no dejarte ya escapar. La trama avanza a un ritmo delirante,
la narración fluye sin adornos. Gómez
Jurado es un narrador solvente, que sabe poner su prosa al servicio de su
historia. Y así la desnuda de artificios para que se convierta en simple
vehículo de transmisión.
“Cicatriz” resulta ser
una estupenda vía de escape, un plan perfecto para un fin de semana de sofá y
manta, pura evasión sin pretensiones y un buen ejemplo de que aquí también se
publica buen género negro.


